Från Solosol till FA+
 
Entrevista exclusiva con Gustavo Aguerre
 
Ximena Narea / Enero 1996
 

 

En Suecia, sobran los dedos de una sola mano para contar los artistas latinoamericanos que han logrado tener espacio en el medio artístico del país, Gustavo Aguerre (1953) es uno de ellos. Dejó Argentina por Siria en 1974, por un amor de las mil y una noche, que duró lo que un abrir y cerrar de ojos para establecerse a los pocos meses en Alemania. Cuando empezaba a sentar las bases para un trabajo artístico con proyecciones se traslada a España con su mujer alemana en busca de mejores "frecuencias de onda". Pronto, el velo romántico del eterno verano español y abundante en oportunidades se cae (al menos para su mujer) y queda solo con un hijo de ocho meses. Luego de una larga bohemia se viene a Estocolmo en 1984 con su hijo de cuatro años. El frío escandinavo lo sacude de su letargo ibérico y empieza a trabajar febrilmente. Recién llegado forma un grupo que trabaja en la decoración de locales públicos y a los seis meses consigue un trabajo permanente en el Dramaten (Teatro Real de Suecia) de Estocolmo. Vive junto con la artista Ingrid Falk, con la que tiene una hija que actualmennte tiene seis años, y se establece en el difícil campo del arte. Su trabajo artístico lo desarrolla en forma individual o en grupos, como FA+, con el cual ha realizado una serie de trabajos en los que interviene el espacio público.

* En su amplio y cómodo ateljé en pleno Estocolmo conversamos extensamente al calor de innumerables tés acompañados con knäcke bröd (unas galletas duras suecas) y abundante queso camenbert. Gustavo fuma incesantemente, alterna cigarrillos corrientes con puritos que saca de una cajita sin fondo. Su charla captura la atención del interlocutor, hace recuerdos, habla de su frustrado amor juvenil, de su peregrinación por distintos países de Europa, de sus hijos, de su mujer, de su trabajo artístico, de sus planes.

 

* Su primer gran proyecto cultural es el periódico de poesía, arte y rock Solosol. El periódico apareció en 1973 y alcanzó a editar cuatro números con un tiraje de 4.000 ejemplares.
-Solosol fue el primer periódico underground de América Latina. Lo empecé prestando dinero de amigos y familiares y luego íbamos financiando la edición siguiente con la venta del número anterior. Lo vendíamos principalmente a mano, en la calle, a veces aprovechando actividades importantes en Buenos Aires. Por ejemplo, el número 4, el último, nos fuimos donde tenía un recital Santana. Afortunadamente para nosotros el recital se atrasó un par de horas, lo cual nos permitió vender toda la edición de ese número.

* Tu inicio en Argentina parecía prometedor En qué año y por qué dejaste tu país?
-En verdad, en Argentina, las cosas me iban muy bien. Por un lado tenía Solosol funcionando, alrededor del cual ya se había formado un grupo de artistas y poetas, y por otro, yo hacía trabajos en fotografía y multimedia. Por ejemplo, con el grupo de rock Aquelarre hacíamos un espectáculo audiovisual donde ellos tocaban música en vivo y yo me encargaba de los efectos visuales, que consistían en proyecciones de películas de 16 mm en distintos tamaños, desde imágenes que abarcaban toda la sala hasta imágenes abstractas proyectadas sobre el cuerpo de los músicos. Esto era único en ese tiempo.

-En esa época nos movíamos dentro de todos los campos y Solosol era la voz ideal de todo lo experimental; lo hacíamos en mi apartamento, por el que pasaba cantidad de gente, entre ellas Hazar, una chica siria con ojos de ciervo...flash a primera vista! Hazar era la hija del agregado militar de la embajada de su país y la habían dejado en un internado inglés de Olivos terminando los estudios cuando su padre y familia tuvieron que volver a Siria a hacerle la guerra a Israel. Con la inocencia típica de la edad y de los '70, ella se vino a vivir conmigo y dejó el internado. Un par de semanas después apareció el padre y un gorila recién llegados de Damasco y luego de unos gritos en árabe se la llevó. En el aeropuerto le prometí que iría a rescatarla. Así fue como dejé Buenos Aires, para irme a Siria. Tardé tres meses en llegar y me echaron a los 10 días (la historia es larga). De allí me fui a Líbano y luego a Roma, donde conocía a un fotógrafo -que siguiendo con los reveses, ya no estaba en esa ciudad. En Roma me encontré con un argentino que vivía en Munich, entonces mi próximo destino fue Munich.

* Alemania funciona de un modo bien distinto a tu país y al mío, con el "agravante" de tener un idioma que se parece muy poco o nada al castellano. Cómo fue tu encuentro con esa sociedad, tu aprendizaje del idioma y tu relación con el medio artístico de ese país?
-Durante mi primer tiempo en Munich, todo me parecía extraño, que funcionaba mal; pero poco a poco fui entendiendo. Hablar el idioma local es indudablemente fundamental para entender también la dinámica cultural del lugar. Me inscribí en la Academia de Artes aunque fui muy poco, me parecía muy aburrida. Nunca me gustó Alemania, desde que llegué quería irme, pero todo iba demasiado bien como para abandonarlo y empezar de cero otra vez.

-Me dedicaba a experiementar con la fotografía. Expuse en Foto Galerie, la primera galería de fotografía. La moda del momento, que duró bastantes años más, era la extrema calidad técnica; la fotografía aceptada y establecida había caído en la banalidad de la técnica por la técnica, impresionante pero carente de substancia, mientras que a mí me interesaba más el discurso de la obra. Yo ya reducía la técnica a cero (y esto en 1974) trabajando con fotocopias -entonces de malísima calidad- y usando fotos como parte de un objeto. La discusión de si la fotografía era arte o no carecía completamente de relevancia para mí, lo consideraba un medio para producir imágenes, como tantos otros.

-Uno de mis proyectos de ese tiempo, y que aún conservo, son tres fotos puestas entre planchas de acrílico transparente y luego fijas con tuercas a una frazada de campaña. Las fotos de esta serie muestran unas frazadas mojadas puestas a secar junto a una rampa en un garaje subterráneo de hormigón armado húmedo y oscuro. Las frazadas estaban ahí en realidad, no era un montaje mío; todo tenía un aire absurdo, pestilente, de una miseria irreparable -para colmo una de las mantas tenía cosida una etiqueta con el nombre de algún ex-propietario: Morgan (Fata Morgana, alucinación). Las copias de las fotos están hechas sin el más mínimo cuidado de las normas estéticas, en un papel cualquiera, razgado a mano, sin hacer pruebas, y tiré los negativos. Después las atornillé entre los acrílicos a frazadas mojadas y dobladas. Esta serie no la quisieron exponer.

* Es imposible no ver en esas frazadas una evidente reminiscencia al gran gurú Joseph Beuys. En qué forma influyó él en tu trabajo?
-Esa obra y la influencia de Beuys tenés que verla en el siguiente contexto: en esa época yo estaba en pleno divorcio de la fotografía clásica, o del "arte fotográfico". En los '70, en Alemania, había dos formas de ser clasificados: pro-Beuys, que incluía pro R.F.A. (Rote Arme Fraktion), pro-colectivismo (verdes) y todo lo que tuviera que ver con la izquierda radical, o si no, eras anti-escuela-de-Düseldorf, elitista, arte fino, reaccionario, etc (la academia de Münich era anti). Y yo caía, lo quisiera o no, dentro de lo primero, precisamente por la forma y los materiales con los que trabajaba.

-Sin embargo, Beuys influyó en mí más que por el uso de los materiales o la temática de su trabajo, por su actitud frente al arte: que el artista no lo es sólo en su taller, sino las 24 horas del día, que no puede ignorar la función de su obra en relación al medio socio-político en el que se mueve. Después, Beuys tiene toda esa carga de tradición romántico-germana que me es ajena y de la que me distancio; pero aún así su obra me gusta, especialmente su acción, en el centro mismo de la cultura.


* Qué te hizo dejar una vida que ya empezaba a tener raíces para empezar de nuevo en otro país?
-En Alemania estuve 6 años, estaba funcionanado muy bien, ganaba mucho dinero, pero tenía necesidad de calor y no encontraba gente en mi "longitud de onda". En 1979 me fui a España con mi mujer.Vivíamos en una linda y antigua casa de piedra en un pueblito de Mallorca, todo muy idílico, hasta que mi mujer se cansó y me dejó con un niño de 8 meses. La crianza de mi hijo y mi bohemia empezaron a agotar mis recursos, había llegado al trueque de trabajos por comida, pañales y cerveza. En eso se fueron 3 años hasta que un día desperté a las 7 de la mañana con el llanto de mi hijo en mi linda casita de vista impagable. Vivía a 3 km de mi amigo más próximo, llovía a cántaros y no tenía comida para darle a mi hijo. Esa fue la campana que necesité para reaccionar, sentí que tenía que empezar todo otra vez.

* Y entonces te viniste a Suecia, porqué a Suecia?
-En esa época había aparecido Ingrid, ella estudiaba antropología y arte en la Universidad de Estocolmo y solía ir a Mallorca. Ella me propuso que me viniera a Suecia donde el sistema social me permitiría criar a mi hijo con cierta tranquilidad. Vine, estuve tres meses de turista y de inmediato me enganché. Formamos un grupo de arte y diseño (1+you) y decoramos un restaurante y un bar. Empecé los trámites de residencia y a los seis meses tenía trabajo fijo como escenógrafo en el Dramaten.

* El bar que había decorado tiene una ubicación envidiable y desde el principio decidió que allí cerca quería vivir. A los pocos meses estaba viviendo en uno de los locales que da al parque de lo que hoy es el Centro de Conferencias, justo junto al bar. Allí hizo su primera exposición que llamó "Jack the Ripper en búsqueda del Falukorv" (Salchicha de Falu, típica de Suecia). Recibía a los visitantes con una chaqueta a la que había pegado por todos lados mitades de salchichas hechas de latex (goma natural). Aún la conserva y se la pone para mostrarme el efecto que producía, bastante discrepante con la "norma" debo admitir. La exposición tuvo mucho éxito, fue comentada en los diarios, programas de radio y hasta aparece citada en un libro que trata sobre la salchicha y la sociedad sueca.
-Nadie se atrevió a hacerme preguntas sobre mi extraña chaqueta y frente a mí no desviaban la vista de la mía. Era chistosísimo. Sólo una periodista joven, después de algunos preámbulos se acercó y me preguntó tímida: puedo tocarte las salchichas? Después de esta exposición me invitaron a hacer una muestra con Kjartan Slettemark y sin que lo pidiera me hicieron miembro del KRO (Organización de Artistas de Suecia) y me dieron un subsidio para pagar el arriendo de mi taller. Entonces era considerado un artista extranjero, sin el peyorativo sello "artista inmigrante" (invandrarkonstnär).

* Crees que el concepto ha cambiado en lo que respecta a tu persona? Cuál es a tu juicio la situación actual de los artistas de origen extranjero en el medio artístico sueco?
-Bueno, tu pregunta da pie a una larga discusión.Si uno se limita a un par de frases puede caer en los típicos malentendidos y prejuicios que muchos extranjeros utilizan para criticar a la sociedad sueca. Mi caso, debo reconocerlo, es atípico en comparación con la mayoría de los extranjeros. Tanto en mi manera de actuar como en la respuesta que he tenido; y lo uno está en estrecha relación con lo otro. Si uno sabe cómo funciona la sociedad sueca, sus pros y sus contras, y los manejos en el mercado del arte internacional, quejarse y lamerse los complejos es inútil. La acción es lo básico: trabajo y autocrítica y luego trabajo y más trabajo. Ahí tenés otro problema, los artistas extranjeros creen tener derecho a la piedad y a un tratamiento especial por estar fuera de casita y lejos de mamá. Factum factorum: los artistas suecos se arrancan los ojos entre sí para sobrevivir, cómo te parece que reciben la competencia del exterior?

-Pero sí existe una discriminación de los artistas extranjeros en Suecia, eso es innegable, la sola palabra "invandrarkonst" lo denuncia: "arte de imigrantes", es decir, arte categoría B, folclórico, exótico, con un cierto valor antropológico. Ese término sólo existe en el idioma sueco, y sería incomprensible en cualquier otra parte, cuando todo el mundo es una sopa multi-cultural. Se trata de una discriminación sutil: no hay crítica abierta, ni incomprensión, ni injusticia, ni nada. Simplemente nada. Haga lo que haga el artista extranjero, la reacción es esa: nada. Matar con el silencio. Pero sí puedes enterarte en la prensa de cualquier estudiante sueco mediocre que "promete".

-En fin, el tema no es simple y no quiero caer en formulaciones vulgares e injustas, así es que mejor lo dejamos hasta aquí. Sólo quiero hacer claro un punto con respecto al mundillo del arte: el hecho de que alguien se haya leído la última de Derrida, esté suscrito a Art Forum o Flash Art, se coma todas las exposiciones de la ciudad y escriba artículos sobre el post-estructuralismo no implica que sea menos reaccionario y xenófobo que un skinhead; sólo el estilo y la retórica los diferencia.

* Desde hace diez años comparte el ateljé con su mujer, Ingrid Falk. Aquí tuvo su origen el grupo FAW formado por Ingrid Falk, Gustavo Aguerre y Daniel Wetter. La combinación es interesante: una sueca, un latinoamericano (argentino) y un sueco-latinoamericano (sueco-venezolano). Crees que la formación del grupo ha facilitado tu inserción en el medio artístico sueco?
-Primero tengo que aclararte que Ingrid y yo ya teníamos un nombre establecido antes de empezar el grupo, por mi parte había trabajado siete años aquí antes de formarlo. Daniel en cambio era nuevo, empezó a trabajar con nosotros mientras vivía en Eslovenia y hace sólo dos años está radicado en Suecia. La diferencia está en que cuando empezamos a trabajar juntos, además de rebautizarnos adaptando un nombre neutro, cambiamos completamente nuestra manera de operar: eliminamos la individualidad artística y nos adueñamos del espacio público; con o sin permiso llegamos de manera inmediata a la gente, cosa bastante única en la actividad cultural sueca. Nos dedicamos a hacer intervenciones artísticas, anóminas a veces, fuera de los circuitos obligatorios establecidos por el mundo artístico.

* Próximos proyectos?
-Con la instalación "A wind called progress" para Eventa' 95 en Uppsala se terminó un período de trabajo como FAW; Daniel Wetter ya no forma parte del grupo. La estructura y nombre del grupo se ha reformado, Ingrid y yo queremos trabajar con artistas de otras ciudades, como por ejemplo Nicola Pellegrini de Milán (que participó en algunos proyectos de FAW), Lenny Lee de Londres, Casmo Info de Umeå; o sea, queremos mantenernos más abiertos y variables. Ahora estamos funcionanado con el nombre de FA+, con variantes como FAP en caso de trabajar con Pellegrini, etc.

-En cuanto a nuevos proyectos, en este momento estamos trabajando paralelamente en seis: grandes, pequeños, a corto y largo plazo. Entre los más grandes y complejos te puedo nombrar por ej "Circus Maximun" para Gotemburgo '96, que está en la línea de "L'art de Triomphe". Se trata de hacer una paráfrasis de los grandes monumentos europeos usando contenedores e incluyendo multimedia, performances, músicos, etc. "Circus Maximun" será, obviamente, una paráfrasis del coliseo romano.

-También estamos trabajando en "Enfermedades contagiosas-virus" que tiene como base la metáfora del virus deformante de la individualidad (virus que no hace diferencia social, ni de raza, religión, sexo, etc) o virus como amenaza de transformación de un cuerpo establecido (tanto en lo físico como en lo social), como por ejemplo los inmigrantes como amenaza a un cuerpo social homogéneo y puro. La enfermedad es un fenómeno, además de médico, puramente político y social, y sus aspectos se expanden en todas las direcciones abarcando todo el mundo. La particularidad de este proyecto es su carácter interdisciplinario, es decir que enrola -aparte de artistas- a investigadores, economistas, medios, teóricos, etc. El trabajo se desarrollará en distintas ciudades europeas a lo largo de varios años y es probable que incluso "infecte" las Américas; ya estamos trabajando ...